La disidencia lúdico-espectacular como activismo falaz
“Desinflar los neumáticos de los coches, pintarrajear las vallas publicitarias del metro, organizar el « día sin compras»; pero todo esto es tan insignificante, tan ruidosamente exagerado tan «desechable» como los productos denunciados por los nuevos militantes. Han llegado los tiempos del «radicalismo portátil», de la disidencia lúdico-espectacular, llamativamente en sintonía con el espectáculo publicitario (…) Lejos de hacer descarrilar el sistema, proporcionan nuevo combustible al orden mediático-publicitario (…) Es una rebelión confortable, una protesta-entretenimiento…”
Gilles Lipovetsky