La metáfora de la piscina
Deberíamos saber que un buen emprendedor nunca se tira a la piscina vacía pues al contrario de lo que muchos creen, no ama el riesgo sino que lo gestiona bien. Pero lo que es más importante: ¡¡tampoco se tira a la piscina llena!! porque sabe que en ese momento ya ha dejado de ser una oportunidad.
Este es un error común de los emprendedores perfeccionistas que calculan demasiado. Si esperas a zambullirte en la piscina cuando la temperatura esté ideal, la altura del agua sea la óptima y el agua esté cristalina, lo más probable es que tengas muy pronto que compartirla con muchos más, y dejará de ser el paraíso que era.
Por eso, debes atreverte a entrar en la piscina cuando no sea tan evidente que vale la pena, cuando el agua apenas alcance el mínimo de profundidad para no romperte la cabeza y su temperatura todavía asuste a la mayoría pero tú puedas soportarla.
¿recuerdas las punto.com? pues que los que se lanzaron a la piscina “perfecta” terminaron pagando la factura de los que en su momento parecían bañistas temerarios, y que no eran otra cosa que personas dispuestas a asumir ciertos riesgos, y sobre todo, buenos cazadores de oportunidades.